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Primer Pronunciamiento de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea.
Perú, Elecciones Generales, 2001.

 Se aprecia el alcance positivo de las reformas efectuadas para estas elecciones sobre la base y mediante los procedimientos de la Constitución en vigor. Las mismas resultan también limitadas y apresuradas afrontándose serios problemas de puesta en práctica.

Las instituciones públicas responden esforzada y desigualmente. Las asociaciones civiles suplen en un grado que tal vez no les corresponda.

En conjunto, es mucho lo que se ha hecho durante pocos meses en una línea de superación definitiva del régimen de corrupción sufrido y en la dirección de avance hacia un sistema democrático.

Es tanto como para poderse mirar a las elecciones inminentes con esperanza y confianza.

Sumario:

1. Imperio de Constitución.
2.
Reto de Elecciones.
3.
Reflexión Provisoria. 

El equipo que dirige y organiza la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea para las Elecciones Generales de Perú, 2001, el cual está instalado en el país desde el 26 de febrero, ha efectuado una ronda preliminar de entrevistas y exploraciones, particularmente con autoridades políticas e instituciones electorales, que le permiten proceder a las siguientes manifestaciones y estimaciones.

Ante todo queremos expresar nuestro reconocimiento a la ciudadanía peruana que, por representación de su gobierno, nos ha cursado la invitación para que presenciemos y testimoniemos el acto supremo de libertad social constituido por unas elecciones generales en competencia justa entre alternativas civiles, políticas, sociales, económicas y culturales. Agradecemos también a autoridades e instituciones la hospitalidad y disponibilidad que nos vienen ofreciendo y demostrando. Manifestamos encarecidamente nuestros mejores deseos por un proceso electoral libre, limpio, pacífico, equitativo y en conformidad con el imperio del derecho.

1. Imperio de Constitución

Al imperio del derecho ha de referirse ante todo nuestro primer pronunciamiento. Apreciamos el alcance positivo de las reformas últimamente efectuadas en el régimen electoral sobre la base establecida y mediante los procedimientos previstos por la Constitución vigente. Es una apreciación que en sus términos genéricos nos parece que se encuentra asumida por los agentes principales del proceso electoral, los partidos y agrupaciones en liza, y claramente por los más relevantes. Esto lo estimamos de importancia primaria.

No falta quienes abogan por un cambio de Constitución, pero con objetivos, como el de la regionalización, que ya se encuentran constitucionalmente previstos y han estado congelados por el régimen fenecido. Para otros cambios que también se propugnan, como el del restablecimiento del bicameralismo, podría bastar con reformas de la Constitución actual conectándose en dicho capítulo de la composición del Congreso con el mismo objetivo de la regionalización. Así parece contemplarse por las opciones principales. A estos efectos constitucionales, es su juicio el que importa, no el nuestro.

En definitivas cuentas, se aprecia la apertura de un horizonte reconstituyente a partir del propio orden constituido pese su propio origen de tiempo fujimorista. En el mismo proceso electoral se ha entrado formalmente de acuerdo con previsiones y procedimientos constitucionales. Las varias reformas o cambios institucionales y de régimen electoral que se proponen por parte de las diversas opciones no parece que resulten de fondo y ya se plantean además para después de las elecciones. Aunque no dejen eventualmente de guardarse reservas y abrigarse intenciones de cambios bien legítimos por supuesto pues se someten al sufragio ciudadano, ninguna candidatura suscita formal y públicamente cuestión de legitimidad de las instituciones y procedimientos establecidos.

Por cuanto que interesa neurálgicamente a la generación de confianza en el desarrollo y desenlace del proceso, este punto de partida en la aceptación del derecho en vigor y en el planteamiento de cambios conforme al mismo lo estimamos de la máxima significación. Una vez que se acordó por las mismas fuerzas políticas este modo de transición en Mesa de Diálogo, esperamos que se mantenga la tónica de la regla de derecho, comenzándose por la Constitución, con el mérito consiguiente del proceso electoral y la aceptación consecuente de sus resultados.

2. Reto de Elecciones

Apreciamos en todo caso que las reformas últimamente producidas en materia de régimen electoral merecen por lo general la consideración de limitadas y apresuradas ante la urgencia política de las mismas elecciones y la fecha perentoria del segundo domingo de abril que fija la Constitución misma y que así, a estos importantes efectos de calendario, también se respeta. A ello se añade la extrema dificultad que implica la renovación de la mayoría del personal de la administración electoral no sólo además de dirección, sino también a otros niveles, por imperativos políticos palmarios de la actual transición.

Se afrontan con todo ello serios problemas de puesta en práctica de reformas y funcionamiento de instituciones. Apreciamos que están solventándose esforzadamente en particular por mérito de la Oficina Nacional de Procesos Electorales con una contribución relevante de cooperación internacional. Mas es la propia sociedad y las propias instituciones peruanas las que están responsabilizándose plausiblemente del reto.

No todas las instituciones parecen estar asumiendo su carga de responsabilidad en el mismo grado. Esto también debemos indicarlo. No emitimos juicio ninguno sobre el desempeño efectivo de las instituciones, pues esto corresponde a la ciudadanía peruana, sino que nos referimos tan sólo a la impresión que se ofrece y percibimos, a este punto de suma importancia para la generación de confianza. El Jurado Nacional de Elecciones, precisamente el organismo superior e instancia suprema de la administración electoral con poderes normativos y jurisdiccionales, apreciamos que no está todavía granjeándose una imagen pública de eficacia en correspondencia con sus altas responsabilidades.

Se significa en particular el asunto de la interpretación a la baja del requerimiento legislativo de equilibrio entre sexos en la composición de las candidaturas. Otro síntoma puede ser el del cumplimiento aparentemente parcial de la incompatibilidad legal de quienes participan en candidaturas o personerías de partidos o agrupaciones en orden a la formación de las mesas de sufragio, puesto que se detectan por encima de un diez por ciento de candidatos o candidatas reuniendo la condición indebida de miembros de mesa.

En general, nos resulta particularmente opaca una materia tan importante como la referida de formación de mesas de sufragio que implica participación ciudadana en la administración electoral, en cuyo campo concurren el censo por parte del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil, la organización por medio de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, la responsabilidad última por la fiscalización del Jurado Nacional de Elecciones y la determinación suprema mediante legislación del Congreso.

No debe olvidarse que el mejor método de incentivar la participación ciudadana responsable no es el del voto obligatorio bajo severas penalizaciones no sólo además económicas, sino también civiles. Puede esto en especial afirmarse cuando el mismo sistema electoral muestra desconfianza respecto a dicha participación en momentos igualmente importantes del proceso electoral como el de la formación ciudadana de las mesas de sufragio al requerir grado de instrucción con efectos potencialmente discriminatorios.

La Defensoría del Pueblo, sin poderes estrictos propios, pero con bastante autoridad moral por lo que podemos apreciar, insta e incluso suple a otras instituciones. No sólo produce informes ante supuestos determinados, como el de la discriminación por sexo o el de las dificultades que se presentan en zonas indígenas, sino que participa y contribuye también en iniciativas de instrucción respecto a la importancia en general de la participación ciudadana y en especial para el caso de estas determinadas elecciones.

En esta fase de transición, hay asociaciones civiles que están igualmente supliendo funciones de educación cívica y supervisión política. Su labor ha sido loabilísima frente al régimen de corrupción sufrido. Si se mantienen en este comportamiento de compromiso y fiabilidad, podrán seguir desde luego desempeñando un papel de lo más positivo en la sociedad peruana. Sin embargo, nos permitimos recordar que, una vez que se recupere el sistema constitucional, las instituciones públicas contarán naturalmente con mecanismos efectivos de responsabilidad ante la ciudadanía y control por parte de la misma que no corresponden en cambio, en igual grado, respecto a las asociaciones civiles.

3. Reflexión Provisoria

Si se nos permite manifestar una reflexión preliminar respecto al orden institucional particularmente en lo que toca a materia electoral, habrá de ser necesaria y justamente positiva. Es mucho lo que se ha hecho durante pocos meses en una línea de superación del régimen corrupto y corruptor de los últimos años y de avance hacia un sistema democrático, tanto como para afrontarse con esperanza y confianza las elecciones próximas.

Sin embargo, el derecho establecido no lo es todo. No basta con las instituciones públicas para una buena democracia. En la cultura política de formación de opinión pública y especialmente en lo que mira a la conducta de algunos medios, se arrastran usos aún contaminados de modo más directo por la corrupción habida en los últimos tiempos. Mas también apreciamos el comportamiento adecuado de parte importante de los mismos medios. Las opciones políticas y sobre todo las importantes se sitúan hasta ahora por fortuna más en la segunda línea, la de carácter cívico, que en la primera, la que está intentándose justamente superar.

Para estos días inmediatos, es intención de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea la de ponernos en contacto directo y entablar interlocución franca con dichas manifestaciones ya menos institucionales de la vida política a fin de poder formarnos la más justa y completa visión de toda la serie de condiciones y evoluciones interesantes al actual proceso electoral.

Agradecemos la comprensión ante nuestra presencia, el interés que se nos presta y, sobre todo, cuantas posibilidades se ofrezcan de comunicación e interlocución con esta Misión de la Unión Europea que representamos.