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Comunicado de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea

Lima, Perú, 28/5/2001

La Misión de Observación Electoral (MOE) de la Unión Europa (UE), durante esta última semana de la campaña electoral, recibe y despliega a sus observadores de jornada y al grupo de Miembros del Parlamento Europea que se reincorporan a la misma observación. Esperamos seguir cumpliendo los compromisos de vigilancia y testimonio contraídos al aceptar la Unión Europea la invitación del gobierno peruano en nombre de la ciudadanía.

Ayer, domingo día 27, presenciamos el simulacro de la segunda vuelta presidencial. Hemos comprobado que el sistema informático adoptado para la misma, diferente al de la primera vuelta, se presta satisfactoriamente al ingreso, agregación y procesamiento de resultados de un escrutinio comparativamente mucho más sencillo que el de la vez anterior. Hubo una baja asistencia a la capacitación de miembros de mesas y al simulacro de votación. El personal que concurre con cometidos de diversos órdenes al desenvolvimiento de la jornada electoral, desde las labores de policía y coordinación hasta los menesteres de transporte y entrega de las actas de votación, están en todo caso más avezados tras la experiencia de la primera vuelta. Esperamos que los contratiempos puedan decrecer. Se facilitará el transcurso de las elecciones e incrementará la confianza de la ciudadanía.

Hoy afrontamos la recta final de la semana decisiva para la elección presidencial. Puede hacerse con la tranquilidad de un proceso que viene superando dificultades de modo que satisface los requerimientos suficientes para la legitimidad de unos comicios. La campaña electoral marcó un hito con el debate celebrado entre los dos candidatos el pasado día 19. Mas el logro de entonces viene dilapidándose por ambas partes y alguna otra que ya no está en campaña y se empeña en practicar la contrapropaganda. Vuelven a cruzarse escaramuzas que degradan y hasta envilecen el debate. La MOE-UE espera que en estos postreros días la campaña recupere una imagen de dignidad que no siempre se ha granjeado. Aunque se esté realmente bordeando los términos de una guerra sucia, ya no operan las condiciones malsanas ni predominan los poderes ocultos para que pudiera afectar al proceso. La libertad de expresión en el debate político garantiza un contraste suficiente tanto para la defensa de las candidaturas como para el esclarecimiento de la ciudadanía. El mismo voto podrá ser libre e informado. Esperamos que se emita reflexiva y responsablemente, sea por una de las candidaturas, sea también el voto en blanco.

Abrigamos todavía preocupaciones. Con la polarización de voto propia de una segunda vuelta, los personeros de los partidos pueden desbordar sus funciones con efectos algo distorsionantes. Por la primera vuelta presidencial y la elección parlamentaria, tenemos constancia de que no se atienen por completo a su papel. No se contraen siempre a la vigilancia de la garantía del voto individual y de la objetividad del escrutinio por las mesas. Se entienden indebidamente como agentes en pos de votos para el partido a pesar incluso en ocasiones de la voluntad expresada en la papeleta. Esperamos que los personeros se contraigan a sus funciones respetando incluso el voto en blanco sin ceder a la tentación de proceder a algún reparto de presentarse la oportunidad. Hemos detectado la posibilidad en el caso de votos preferenciales para el Congreso. Como las papeletas no impugnadas ni observadas se destruyen a pie de mesa, no hay modo luego, faltando prueba, de poner remedio.

Esperamos que las Mesas de Sufragio se hagan cargo plenamente de sus funciones en esta segunda vuelta. Los miembros de las mesas son las verdaderas autoridades electorales el día de los comicios a los efectos del ejercicio de la votación y el escrutinio de los votos. La fiscalización desempeñada por el Jurado Nacional de Elecciones, la supervisión asumida por la Defensoría del Pueblo con el apoyo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, el respaldo también de la Observaciones peruanas e incluso internacionales con su presencia potencialmente disuasoria de irregularidades, todos deben y debemos extremar nuestra vigilancia y cuidar nuestro testimonio en beneficio de que se culmine con limpieza esmerada el proceso electoral presente. El lugar de las personerías se sitúa más cerca de este campo de la disuasión, con la facultad añadida de interposición de impugnaciones. Los personeros no deben intervenir en las decisiones de las mesas.

Limpieza completa es meta difícil y más con el incremento de dificultades que puede darse en Perú. El pasado viernes 25, en la sede de la asociación civil Transparencia, junto a la Defensoría del Pueblo, con la cooperación de la Secretaría Técnica de Asuntos Indígenas del Ministerio para la Promoción de la Mujer y el Desarrollo Humano, el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional y el protagonismo de representantes de organizaciones y comunidades campesinas y nativas, la MOE-UE ha celebrado una jornada sobre “Participación Política y Problemática Electoral de los Pueblos Indígenas” donde se ha puesto de relieve la acentuación de problemas atinentes a todas las fases del proceso electoral, desde la identificación y el registro de la ciudadanía hasta la supervisión del escrutinio y el curso de las impugnaciones, en los respectivos espacios. Con la preocupación así agudizada, repetimos nuestro llamamiento a la extrema vigilancia y el exquisito cuidado de una votación libre y un escrutinio limpio.

Hay lastre de historia por superar además del inmediato de un régimen corrupto. Tras la violencia sufrida y la civilidad probada, el Perú merece que la actual transición progrese sobre bases más democráticas gracias a estas elecciones. Animamos a la ciudadanía a que se arme de esperanza mediante el ejercicio reflexivo de la libre determinación que suponen unas elecciones con suficiencia de garantías como las que estamos presenciando.