Comunicado de la
Misión Electoral de la Unión Europea sobre el simulacro de las
Elecciones Generales
Lima, 2 de abril, 2001
La Misión de Observación
Electoral de la Unión Europea ha presenciado el segundo simulacro o ensayo general de las
Elecciones Generales celebrado el domingo día primero de este mes de abril desde sus
observatorios actuales de Lima metropolitana, Trujillo, Iquitos, Ayacucho, Arequipa y
Puno.
Cumplida la jornada,
queremos ante todo felicitar a la ciudadanía peruana por la muestra satisfactoria de
participación en la constitución selectiva de mesas de sufragio y en las actividades de
capacitación con vistas al desempeño de funciones el día clave de las elecciones.
Hacemos extensiva nuestra felicitación a las instituciones electorales que han demostrado
estar en vías de superación definitiva de los problemas particularmente técnicos que se
acusaron durante el primer simulacro, el del domingo último de marzo.
Algunos problemas debemos
también señalar con miras al aprovechamiento intensivo de la semana que resta para el
día clave a fin de que, como es deseo general, las elecciones resulten no sólo limpias
institucionalmente y competitivas políticamente, sino también fiables técnicamente. Es
en este último orden en el que se siguen detectando algunos problemas aún pendientes a
la luz de la experiencia del simulacro.
La puesta a cero del
sistema informático de conteo se realizó a media noche del sábado al domingo frente a
la hora prevista de hacerlo ante fiscalizadores, personeros y observadores a las ocho de
la mañana del mismo día del simulacro y como arranque del mismo. Además, ninguno de los
centros observados comenzó a operar a dicha hora programada. Nos preocupa el riesgo de
que problemas de índole técnica pudieran ralentizar el proceso del escrutinio el día de
las elecciones. Realmente, tratándose de un ensayo, esto del horario no tiene en sí
mayor importancia. Sin embargo, pudiera revestirla por haberse producido algún indicio de
que el procesamiento de la información, según y como explicamos a continuación, parece
no acabar de partir desde una completa puesta a cero.
Avanzada la jornada del
simulacro y comprobándose el funcionamiento de la transmisión de datos entre las ODPEs y
la ONPE, pudo detectarse en las pantallas de personeros y observadores ubicadas en el
Pabellón 35 de la Feria del Pacífico algún problema referente, no a la llegada y
distribución de resultados, sino a las cifras preprogamadas y a las agregadas. En
concreto, se reflejaba algún dato referente al banco del sufragio y no al del simulacro,
como el del número de mesas, y también se ofrecía una cifra de participación superior
al cien por cien. Revisadas las cantidades desagregadas, se comprobó que estaba
efectivamente procesándose un número de votos superior al de votantes sin que el sistema
hubiera activado las previsiones de alarma para la corrección consiguiente. Mas tiene por
qué imputarse el superávit de votos a deficiencias del sistema informático. Cabe que el
procesamiento de los resultados electorales simulados funcionase de modo correcto. Los
datos excedentes pudieran proceder de una imperfecta puesta a cero o también de una
insuficiente incomunicación entre las computadoras y programas de digitadores y de
personeros, pues esta anomalía ha sido igualmente detectada durante la jornada de
simulacro.
Para el control del
procesamiento de los datos electorales, existen las computadoras reservadas a las
personerías de partidos y agregaciones, pero las mismas no están mostrándose con
capacidad de presencia suficiente al propósito. Las personerías están concentrando su
función de control al nivel superior de la ONPE sin una equivalencia generalizada a todo
lo ancho del sistema electoral. Permítasenos resaltar que, en un proceso electoral, el
principal mecanismo de control debe proceder efectivamente de las partes en liza, pues son
quienes tienen el interés más marcado de que no se produzcan desviaciones ni
simulaciones en el día definitivo de las elecciones. Expresamos por lo tanto nuestra
expectativa de que las personerías se constituyan, comparezcan y operen de forma y en
tiempo para el cumplimiento de la misión esencial que ninguna otra instancia de
fiscalización, supervisión u observación puede cumplir por ellas.
La jornada del simulacro ha
generado justificada confianza, pero ésta todavía debe redondearse con el rendimiento de
cuentas sobre extremos como la puesta a cero, la invulnerabilidad del sistema de conteo y
la activación de controles internos ante datos incompatibles de votación. Constituye una
práctica encomiable la de ruedas de prensa de las autoridades superiores de las
instituciones responsables. Pudiera extenderse, además de a periodistas, a las mismas
personerías. Durante un periodo electoral, las representaciones de las candidaturas ante
las instituciones son actores esenciales de los procedimientos de control, inclusive el de
la comparecencia de autoridades frente a la opinión pública. Se trata de una vertiente
intercomunicativa que debiera cuidarse tanto por las instituciones como por los partidos y
agrupaciones.
Entiéndase que la Misión
Electoral pueda abrigar en el actual momento satisfacción y preocupación a un tiempo. Lo
primero, lo satisfactorio, prevalece. Gracias al simulacro, se ha mostrado que estamos
ante las condiciones de un proceso electoral justo y fiable. Subsisten problemas que deben
afrontarse y pueden superarse durante esta semana decisiva. Es nuestra esperanza y la
manifestamos respecto a la capacidad probada de las instituciones electorales para tener
perfectamente a punto todo el sistema. También se la expresamos a las personerías de las
candidaturas para que logren una más completa cobertura de los controles y un clima de
interlocución con las instituciones sujetas a ellos.
Es esperanza que guía y preside nuestras
labores de observación durante el proceso electoral y para la jornada de las elecciones.
Habida cuenta de la capacidad probada de las instituciones electorales, tenemos la
convicción de que resulta perfectamente plausible. |