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1.      Presentación
2.      
Sumario ejecutivo     
3.      
Planteamiento de la MOE-UE     
4.      
Escenario político         
   i)           Trasfondo: los años de Fujimori
   ii)          La situación en el 2000
   iii)        Posición de la Unión Europea

5.      Escenario institucional   
   i) Rasgos normativos
  ii) Administración electoral
  iii) Previsiones procedimentales
  iv) Regulación de los media

6.       Derecho al voto
  
i) Derechos y discriminaciones
  ii) Pueblos indígenas
  iii) Orden internacional
  iv) El voto como obligación

7.       Observaciones electorales
  
i) Observaciones nacionales
  ii) Observación europea entre otras internacionales

8.   Periodo preelectoral (1ª y 2ª vueltas)
  i) Instituciones electorales
  ii) Registro de partidos y candidaturas
  iii) Educación electoral
  iv) Los media y las elecciones
  v) Campaña electoral

9.   Jornadas electorales
  i) Impresiones generales
  ii) Centros de sufragio: apertura, votación y cierre
  iii) Conteo y tratamiento de resultados
  iv) Observaciones en la jornada del balotaje

10. Periodo postelectoral (1ª y 2ª vueltas)
  i) Impugnaciones y apelaciones
  ii) Resultados finales para el Congreso y para la Presidencia

11. Conclusiones y Recomendaciones

12.   Anexos     

10. Periodo postelectoral (1ª y 2ª vueltas)

i) Impugnaciones y apelaciones

Ya sabemos que la justicia en materia electoral es en principio sumaria y definitiva, agotándose en el ámbito de las propias instituciones electorales. Se confía a los JEEs como primera instancia y al JNE como instancia de apelación segunda y última, sin posibilidad de recurso ulterior salvo lo que hemos indicado acerca de las jurisdicciones internacionales por razón de derechos humanos.

En estas elecciones, el JNE ha entendido que los recursos sumarios previstos en materia electoral son insuficientes admitiendo que pueda además interponerse toda suerte de recursos ordinarios. Éste ha sido uno de los factores principales, si no el primordial, en el alargamiento de cerca de dos meses producido entre primera y segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

La tendencia judicial a la ampliación de garantías para satisfacción de las partes ha prevalecido sobre el interés público de una elecciones ágiles particularmente en estas circunstancias de transición política. Del gobierno han procedido mensajes de preocupación por la incidencia negativa en la confianza tanto ciudadana como internacional de dicho alargamiento, pero, como ya sabemos, el actual sistema electoral no conoce dirección de carácter político que pudiera imprimir el impulso necesario por intereses generales y no sólo entre partes.

El JNE ha sido consciente de las consecuencias de su postura laxa en la admisión de impugnaciones. Para la segunda vuelta, ha instruido a los JEEs para que se contraigan al recurso estrictamente electoral y dejen cualquier otra posibilidad a la decisión del propio JNE por vía de las apelaciones. Junto a la aceptación temprana del resultado de los comicios por la candidatura perdedora y la consiguiente disminución drástica del volumen de las impugnaciones, ello está permitiendo un ritmo mucho más expedito de funcionamiento de la justicia electoral en la segunda vuelta.

El JNE es instancia constitucionalmente inapelable. La misma Constitución especifica que “aprecia los hechos con criterio de conciencia”. Difícilmente puede ser de otro modo cuando se destruyen los votos cuya impugnación o cuestionamiento no se produce por personeros a pie de MsS. La justicia que imparte el JNE suele reducirse en último término a la opción necesariamente arbitraria ante discrepancias entre las varias actas de votación que se consideran originales. La misma confianza que ha querido generar el JNE mediante la ampliación de los recursos no encuentra así condiciones para materializarse.

Ha habido más de un caso en las elecciones al Congreso que acusan tales circunstancias. El más sintomático es el que afecta al último curul del Departamento de Ancash reñido entre la segunda fuerza política (APRA) y la cuarta (FIM, Frente Independiente Moralizador). El JEE se lo atribuye al FIM tras un recurso de reposición que en teoría no parece que quepa, pero que de hecho se ha practicado. Apelación mediante, el JNE se lo atribuye al APRA anulando en este caso, pues no en todos, dicho segundo recurso ante el JEE y añadiendo, aunque no esté constitucionalmente obligado a hacerlo, la prueba de un peritaje que declara falsa una cifra y una firma del acta favorable al FIM. Por otra parte, quien figura como firmante ha declarado por escrito que la rúbrica es suya. El resultado ha sido que el FIM no ha aceptado dicha resolución última del JNE. Dadas las características del caso, está considerando este partido la posibilidad de recurrir ante la CIDH, la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

 

ii) Resultados finales para el Congreso y para la Presidencia

Tras una insólita demora de cuarenta y tres días, en la tarde del 21 de mayo, se proclamaron los resultados oficiales de las elecciones parlamentarias y de la primera vuelta de las presidenciales. Mientras que esto segundo ya era público desde semanas antes, la proclamación oficial hubo de esperar al desenlace del escrutinio congresual enredado entre los complejos mecanismos del cómputo informático y las numerosas impugnaciones de resultados parciales. Vinculadas legalmente, incluso en una misma papeleta electoral, las votaciones al Congreso y a la Presidencia, la determinación oficial de la fecha de la segunda vuelta presidencial para el 3 de junio no fue posible hasta dicho mismo momento de la proclamación de resultados.

La distribución del voto presidencial en las elecciones del 8 de abril respondió en términos globales a las expectativas creadas por las encuestas salvo para la verdadera sorpresa del desbancamiento de Lourdes Flores por Alan García, con un margen del 1,5 %, en el segundo puesto que da entrada a la segunda vuelta. Las encuestas habían en todo caso detectado un fuerte y continuo ascenso de Alan García durante las últimas semanas de la campaña. En el siguiente cuadro, los porcentajes de los partidos se definen por referencia al voto válido.

 

Resultados del voto presidencial del 8 April

 

votos

%

Toledo / Perú Posible

3.871.167

36,5

García / APRA

2.732.857

25,8

Flores / Unidad Nacional

2.576.653

24,3

Olivera / FIM

1.044.207

9,9

Boloña / Solución Popular

179.243

1,7

Galvez /Renac. Andino

85.436

0,8

Arrunatégui / Proy. País

79.077

0,7

Noriega / Todos por la victoria

33.080

0,3

Total de votos válidosl

10.601.720

86,4

Votos nulos

402.436

3,3

Votos en blanco

1.260.193

10,3

 

El voto de segunda y decisiva vuelta el 3 de junio ha presentado el aspecto de un resultado relativamente cerrado entre Alejandro Toledo y Alan García. Ya hacia finales de mayo, las expectativas de voto de los dos contendientes se habían acercado hasta el punto de que alguna encuesta hiciera la previsión de un resultado verdaderamente cerrado que habría creado dificultades iniciales al menos sicológicas para el desempeño del nuevo gobierno.

En el resultado final, una ventaja de 6,16 % separa a Alejandro Toledo de Alan García. Ambos han sido capaces de incrementar notablemente el volumen de votos respecto al resultado del 8 de abril. El segundo, Alan García, es quien se alza con las ganancias mayores.

 

Toledo: de 3.871 mil a 5.527 mil (+ 1.656 mil)

García: de 2.732 mil a 4.887 mil (+ 2.155 mil)

 

Resultados del voto presidencial del 3 de junio

 

votos

%

Alejandro Toledo

5.527.306

53,08

Alan García

4.886.518

46,92

Votos válidos

10.413.824

86,1

Votos nulos

1.334.248

11,1

Votos en blanco

331.277

2,8

 

Los porcentajes de los candidatos son también por referencia al voto válido. Con el recuento final, Perú Posible aparece como sólidamente establecido en los Departamentos andinos y transandinos así como también en las áreas costeras sureñas. Se sitúa por encima del 60 % de los votos válidos en los Departamentos de Loreto, Arequipa, Cusco y Huancavelica. En total, Toledo se hace con la mayoría en diecisiete de los veinticuatro Departamentos. El APRA, además de hacerlo en siete, confirma su arraigo tradicional a lo largo de la costa norteña y central, ganando ahora también en el Departamento de Amazonas. Sus Departamentos fuertes son La Libertad, Ica y Piura, más la provincia constitucional de Callao.

 

Participación electoral

Siendo obligatorio el voto, como ya sabemos, las elecciones presentan generalmente en el Perú una participación relativamente alta, rondando el 80 %. El 8 de abril, se abstuvieron 2.640 mil; el 3 de junio, según cifras todavía no oficiales, 2.730 mil, un número, si se confirma, relativamente elevado para el caso.

La evolución debe contemplarse en el contexto ya explicado de la prolongación de la campaña entre primera y segunda vuelta con el predicamento de la opción por el voto en blanco o viciado. En algún momento, la intención por encuesta llegó a indicar un voto inválido en parte de protesta por encima del 30 %. Puede interpretarse como un signo de normalidad que finalmente sólo se registre un 13,9 %, 11,1 % nulos y 2,8 % en blanco. Sin embargo, aparte la incógnita de votos repartidos entre personeros, la actitud de rechazo puede que se trasluzca en la elevación del índice de abstención.

En total, entre abstención más gravosa y votos no válidos, se desentiende o descuida un buen grueso de la ciudadanía, alrededor de un tercio, pues hoy el censo electoral roza los quince millones reconocidos. Lo cual constituye un dato a tener cuidadosamente en cuenta para un futuro deseable de participación ciudadana motivada en mayor medida y de mejor modo.

 

Las elecciones parlamentarias

El voto del 8 de abril para el nuevo Congreso viene a sustituir al parlamento del régimen anterior que ha tenido que reducir su vida a un año tan sólo. 1340 candidatos y candidatas entraron en la contienda por 120 curules como son los del actual Congreso peruano. Solamente en Lima, para los 35 que le corresponden, han entrado en liza 455 candidatos.

La tabla siguiente muestra cómo se ha producido un cambio sensible en la composición del Congreso afectando a la misma estructura del sistema de partidos.

 

Elecciones parlamentarias: Composición de Congreso en el 2001 comparadamente con el 2000

 

 

 

Número de curules en el Congreso:

Partidos o alianzas electorales

Votos válidos obtenido

%
de votos válidos

 

2000

 

2001

%
en representación

Perú Posible

2.458.267

25,1

29

45

37,6

PAP (APRA)

1.845.390

19,1

6

28

23,3

Unidad Nacional

1.296.507

13,1

--

17

14,2

FIM

1.027.564

11,3

9

11

9,2

UPP/SI

398.271

4,6

3

6

5,0

Somos Perú

541.092

6,2

9

4

3,3

Cambio 90 NM 2001

446.630

4,8

3

3

2,5

Acción Popular

391.903

4,1

52

3

2,5

Todos por la Victoria

190.216

1,9

--

1

0,8

Solución Popular

335.066

3,5

--

1

0,8

Renacimiento Andino

127.550

1,3

--

1

0,8

FREPAP

155.783

1,6

--

--

--

Proyecto País

154.153

1,6

--

--

--

Otros

 

1,8

9

--

--

 

9.793.892

100,0

120

120

100,0

 

En el 2001 el flamante grupo político Perú Posible del Presidente electo Alejandro Toledo se ha convertido en la primera fuerza parlamentaria con un cupo de 45 curules que no alcanza la mayoría absoluta. La segunda resulta el APRA, que así recibe un mandato tan fuerte como inesperado para representar la oposición parlamentaria. Notables son las variaciones entre el porcentaje de votación en las ánforas y de representación en el Congreso. En general, conforme al método de la cifra repartidora y también al juego de los votos preferenciales, los partidos mayores han potenciado sus resultados a costa de los menores.

De especial relevancia puede resultar el claro rechazo de las fuerzas políticas de matriz fujimorista en estos comicios del 2001. Frente a los cincuenta y dos curules obtenidos en el 2000, ven ahora reducida su presencia parlamentaria a sólo cuatro, tres de la alianza Cambio 90 / Nueva Mayoría 2001 y uno de Solución Popular.