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7. Observaciones
Electorales
i) Observaciones nacionales
Las principales Observaciones nacionales son, por orden de importancia, la Asociación Civil Transparencia, el Consejo por la Paz y el Instituto de Estudios Electorales. Aunque institución de naturaleza pública, la DP, la Defensoría del Pueblo, también se sitúa en este ámbito de la observación ciudadana de los procesos
electorales.
Transparencia responde a una iniciativa más global de animación y educación democráticas con cultivo especial de la vertiente de participación y vigilancia políticas. Entre sus actividades destaca, desde 1995, la de observación electoral que organiza mediante capacitación y voluntariado, con un fuerte acento en esto último. A todos estos efectos y en particular a los electorales, recibe importantes ayudas de carácter sobre todo financiero de Naciones Unidas, Estados Unidos, Unión Europea y otros organismos gubernamentales. Bien dotada y motivada, consigue la más amplia presencia y cobertura durante las jornadas electorales a lo ancho y largo del país en comparación tanto a otras observaciones nacionales como a las internacionales. Cuenta actualmente con 194 comités de coordinación fuera de Lima. Presenta también la virtud de atracción, motivación y movilización de juventud incluso desde antes de la edad de votar. En el orden más técnico, aprovecha el mismo despliegue de la observación para organizar, con asistencia técnica canadiense, un conteo rápido con resultados de notable
acierto.
Consejo por la Paz presenta otras características distintivas. Conoce un despliegue más estable en base a una red de tipo corporativo entre organizaciones profesionales y gremiales. Para la observación se centra en zonas que han estado militarizadas por la amenaza del terrorismo aún no del todo extinguida. Lo hace con la preocupación de vigilar no sólo la buena marcha de las elecciones, sino también lo más básico de su mera celebración, pues resulta todavía problemática por dichas
zonas.
El Instituto de Estudios Electorales está aún en vías de implantación y desarrollo a los efectos de observación electoral, pero ya presenta un perfil propio interesante. Pone el acento no tanto en su propia capacidad de vigilancia, sino en fomentarla entre la ciudadanía común mediante la potenciación de la publicidad de las actuaciones electorales. Ciertamente, desde la selección de los miembros de las MsS hasta la realización del escrutinio por las mismas, el proceso electoral necesita de mayor presencia
ciudadana.
DP es un caso especial. Institución constitucional y por tanto pública, la ciudadanía la percibe más bien como ubicada en el ámbito de las organizaciones no gubernamentales precisamente por el tipo de labor que realiza en defensa de derechos humanos. Considerando justamente que entre ellos figura la participación política, se ha atribuido y está desarrollando una competencia precisa de "supervisión electoral", observación también al cabo. El JNE no la acepta, pero se resigna. La ONPE la admite y colabora. Los informes electorales de la DP son los más elaborados, reflexivos y precisos. También, al igual que Transparencia, publica avances durante las jornadas electorales que han contribuido bastante a la regularidad y tranquilidad en este proceso de transición.
Para las actuales elecciones, la DP, Transparencia y Consejo por la Paz han contado con cooperación económica de la Unión Europea. Debemos consignar que las tres instituciones se han mostrado especialmente hospitalarias con la MOE-UE, ofreciéndonos todo tipo de asistencia y colaboración. La trinidad del sistema electoral (JNE, ONPE, RENIEC) no parece haber entendido que la ayuda europea haya ido a vigilancia y no directamente a ellas. A la MOE-UE nos ha parecido un buen planteamiento pues ha facilitado nuestro propio trabajo no sólo por dicho apoyo, sino también por evitarnos la difícil posición que han tenido otras observaciones al tener que evaluar actividades en las que están comprometidas y al deber respetar la independencia de instituciones a cuya financiación contribuyen.
ii) Observación europea entre otras internacionales
Necesitando hacerse con un conocimiento actualizado y de primera mano que las observaciones nacionales pueden tener previamente, son las misiones de procedencia internacional las que han hecho naturalmente un esfuerzo mayor de carácter intensivo en el tiempo electoral. Cada una tiene su estrategia y sus técnicas, como también su voz propia. Exponemos nuestro caso para ofrecer noticia del trabajo hecho y posibilidad así de valorar mejor el producto obtenido, este
informe.
Para la organización del trabajo de observación, teníamos, por un lado, el período preelectoral, y, por otro, el día de los comicios o, de haber segunda vuelta como ha ocurrido, el par de jornadas con su correspondiente doble fase previa a elecciones. De todo esto se ocuparían el equipo directivo en el ámbito de las instituciones centrales y los observadores y observadoras de campaña en las diferentes zonas cubiertas por ellos y ellas, mientras que las jornadas electorales constituirían el objeto más específico del contingente de observadores de votación enviados no sólo por la Comisión Europea, sino también por el Parlamento Europeo, en las fechas cercanas a las respectivas
fechas.
Para todo ello, el equipo directivo ha mantenido un constante flujo de información multilateral que se ha materializado particularmente en un boletín remitido con puntualidad semanal a la Comisión Europea y en las declaraciones y pronunciamientos hechos públicos sin periodicidad, incluidos los sendos informes preliminares emitidos tras cada vuelta de las elecciones como anticipos de este final.
Largo plazo
Registremos los extremos sobre los que se pidió a los observadores de campaña información y análisis en conformidad con la experiencia acumulada de anteriores misiones emprendidas por la Unión Europea y con los términos de referencia o reglas internas propias de nuestra observación.
Por lo que atañe a la campaña electoral, habrían de observar los mítines políticos celebrados por los candidatos a la Presidencia y al Congreso, tanto en la forma como en el
fondo, así como también otras actividades proselitistas cual la campaña electoral puerta a puerta, llevada a cabo sobre todo en primera vuelta por los aspirantes a
congresistas. Habría de someterse igualmente a observación la percepción ciudadana de la campaña y la actitud de la ciudadanía ante su
desenvolvimiento.
También tendría que procurarse información acerca de la financiación y conducción de la campaña no sólo de los partidos políticos, sino además de sus candidaturas individualizadas, no siempre coincidentes ni en sintonía los unos con las
otras.
Respecto a las actividades de instrucción para el voto en particular y de educación cívica en general, habrían de observarse el origen, la extensión y el impacto de los programas institucionales y ciudadanos con atención especial al género y al grupo lingüístico de la población
destinataria. Se cuidaría también especialmente de observar el nivel de compresión de la ciudadanía acerca del proceso electoral, del principio de secreto del voto, de la noción de la pluralidad en democracia y de los propios mecanismos de la votación.
Por lo referente al ejercicio de los derechos civiles y políticos de la ciudadanía a los efectos electorales y en lo que atañe al cumplimiento de la legislación pertinente desde tal perspectiva de libertades, nuestra observación habría de estar atenta a la supervisión de las garantías en materia especialmente de expresión, de reunión y de asociación no sólo
partidista, sino también meramente ciudadana. Cuidamos el registro de actos de intimidación o violencia política y de la forma de actuar y reaccionar las autoridades todas, comenzando por las militares y policiales, y la ciudadanía
misma.
En cuanto a responsabilidad de parte
institucional, habría de indagarse también sobre cualquier tipo de exclusión o discriminación que pudiera producirse en base a razones geográficas, étnicas o culturales, de género o de filiación política; sobre la selección y formación del personal de los cuerpos administrativos encargados de llevar a cabo las elecciones; sobre la pertinencia y distribución del material electoral; sobre la ubicación y organización de los centros de
voto.
Se haría asimismo objeto de observación electoral la observación
misma, esto es en particular la presencia, representatividad y actuación de las entidades observadoras nacionales, como cuestión que puede considerarse interna del propio sistema electoral. La atención habría de centrarse en determinar el número de las organizaciones peruanas involucradas en la observación electoral, su naturaleza, su composición, el nivel de dominio del proceso electoral, su presencia en el terreno y el grado de cooperación, a veces emulación, entre ellas. Se procuraría también lograr una buena colaboración con todas a nivel tanto central como departamental por ser una fuente naturalmente más informada de primera
mano.
Respecto a los medios de comunicación, especialmente prensa, radio y televisión, habría de vigilarse la igualdad de acceso de todas las formaciones políticas; la extensión de la cobertura de los medios electrónicos; la presencia de los medios nacionales y regionales, gubernamentales y privados; el impacto de unos y otros; la relevancia de la prensa en la campaña electoral atendiendo al tratamiento de los candidatos y candidatas; el papel de los medios locales; la actitud de las autoridades administrativas y electorales, como también de las militares y policiales, ante el ejercicio de la libertad de prensa y de otros
medios.
Durante todo el periodo de nuestra presencia habríamos de estar pendientes en el equipo directivo y tener atentos a los observadores de campaña ante los extremos que pudieren merecer recomendaciones finales para la posible mejora del sistema electoral. Ya también más
generalmente, se pidió a los observadores comentarios sobre la situación política en sus áreas de responsabilidad atendiendo a las diferencias entre zonas urbanas y rurales y sobre la situación de la seguridad indicando cualquier circunstancia excepcional que pudiera
producirse.
Para finalizar con la labor de la observación de campaña, añadamos que se ocuparía también de preparar en sus respectivas zonas el despliegue de la observación de votación. Junto a las tareas propias de observación
estricta, hubieron de incluir otras de corte más práctico que comprendían el transporte, acomodo, seguridad, ruta de observación, etc., para dicho despliegue ulterior, a fin de preparar la formación y desempeño de los observadores y observadoras de votación.
Corto plazo
Los observadores y observadoras de votación, desplegados poco antes de las dos fechas de los comicios, han tenido una función más específica y menos analítica con respecto al objeto global de la misión. Su trabajo había de centrarse en la observación de los procedimientos previstos en la legislación electoral con respecto al desarrollo más específico de la jornada electoral.
Con tal objetivo, se elaboraron las herramientas necesarias de manuales y formularios para que pudieran homogeneizar y posteriormente sintetizar la observación de los procedimientos de
apertura, votación y cierre de las mesas de sufragio; el conteo y la tabulación de los
resultados, así como finalmente la agregación digital de las actas de votación en los centros de cómputo de las ODPEs, esto conjuntamente con los observadores de campaña, quienes ya contaban con la experiencia suficiente para la comprensión del proceso. La mediación y pericia de la observación de largo plazo ha sido esencial para el desempeño y aprovechamiento de toda ella.
Otros métodos de observación
La MOE-UE ha intentando también una forma adicional de ampliar su campo de observación, la de reunirse recurrentemente con representantes sociales y corporativos a fin de contrastarse información sobre la problemática electoral del respectivo sector. En este orden de cosas, queremos destacar la convocatoria de organizaciones y comunidades nativas y campesinas para toda una jornada en la fecha del día 25 de mayo. Contamos con la colaboración organizativa y financiera de la DP, Defensoría del Pueblo, también con asistencia económica de la Secretaría Técnica del PROMUDEH, el Ministerio de Promoción de la Mujer y del Desarrollo Humano, y de la Agencia Española de Cooperación
Internacional, así como con la hospitalidad de la asociación civil Transparencia. Representantes de dichas organizaciones y comunidades procedentes tanto de la Sierra, quechuas y aymaras, como de la Selva, de otros pueblos aborígenes, nos estuvieron exponiendo a lo largo del día los problemas específicos de la participación electoral en los propios medios, los indígenas en diverso grado.
Otras Observaciones
Además de las nacionales ya referidas, han estado presentes otras internacionales con las que hemos guardado igualmente relaciones de independencia y cooperación. Nos referimos a las observaciones mayores, la más importante de la Organización de Estados Americanos y la de presencia también más prolongada del tándem National Democratic Institute for International Affairs - Carter Center, y a alguna menor, como la del Centre International de Ressources Juridiques - International Legal Resources Centre de Québec, Canadá, con la que hemos estado igualmente en relación. Con otras entidades del ramo, como la International Foundation on Electoral Systems, IFES, el Centro de Asesoría y Promoción Electoral, CAPEL, o las mismas Naciones Unidas, que no han organizado observación, sino apoyado directamente a la administración electoral, también hemos mantenido relaciones de independencia y cooperación.
Entendiendo que la situación
peruana, caído Fujimori y estando en funciones un gobierno que merece confianza, ya no requería observaciones independientes, sino dicha otra forma de apoyo internacional más directo e incondicional, la OEA se ofreció para coordinarnos como fuerza conjunta de sustento al proceso electoral con el consiguiente efecto de subordinación de la misma tarea de observación. Tal era también la visión predominante entre los embajadores europeos en Lima y en particular de la embajada de la Presidencia de turno, la sueca. La
MOE-UE, sabiéndose respaldada por la Comisión Europea y más cercanamente por su Delegación en Lima, mantuvo la posición de independencia cuyo fruto ha sido final y formalmente reconocido y apreciado incluso por la propia misión de la OEA en principio más
reticente, así como también por otras agencias supervisoras internacionales y
nacionales.
Dado que la OEA ha cubierto de hecho prioritariamente con suma competencia funciones de apoyo sumadas a la de observación estricta y que NDI-CC ha contado con inferiores efectivos de personal, bien que igualmente competentísimo, puede decirse que, entre todas las misiones internacionales, ha sido en esta ocasión la europea la que se ha planteado y ha podido desarrollar una labor de observación más sistemática y probablemente más fructífera en cuanto a acopio, compulsa, contraste y provecho de información. Creemos además que a efectos prácticos la hemos utilizado cosechando un crédito que ha contribuido justamente al
impulso, incremento, difusión y refuerzo de la confianza nacional e internacional de la que las presentes elecciones se han hecho justamente
acreedoras.
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